viernes, 30 de abril de 2010

Poeta río arriba



Dice Aitana, hija del poeta Rafael Alberti, en referencia a las cartas de su padre: “La primera, dirigida, como todas, a mi madre y a mí, data de octubre de 1941. Yo tenía apenas dos meses de nacida y él iba en un barco remontando el Paraná, uno de los padres ríos de América, para ´ganar dinero para sus niñas´. Viaje en soledad, ´harto de conferencias y de una separación tan larga´; angustia por una muy precaria situación económica en la tierra que había dado cobijo a miles de refugiados españoles, esa Argentina granero del mundo, con una capital inmensa tendida como una mano abierta al borde del Mar de Solís o Río de la Plata.”




Por el Río Paraná. Septiembre de 1941
Queridísimas niñas:

Es horrible viajar solo y más en un barco tan bonito y por un río como este. He dormido muy bien, con bastante cansancio, acordándome mucho de las dos. Me desperté a las cinco, pensando en la ovejita de Aitana. Se me achica el corazón cuando pienso en ella y la veo reírse. ¡Qué maravilla! Quisiera sólo escribir para ella en este viaje. Pero tengo que revisar estas malditas conferencias y escribir el artículo. Mas a pesar de esto, no pierdo la esperanza de dedicarle alguna cancioncita.

Ahora son las ocho y vamos camino de Rosario. Allí, si puedo, echaré esta carta. Hace más bien frío. Cuando Aitanita crezca un poco y de oveja pase a ternera, remontaremos juntos estos ríos. Son muy hermosos y los barcos llenos de comodidades. Cuida a esa niña mucho, cuídala solo como tú lo sabes hacer, mi hija. Es lo único que tenemos y hay que defenderlo más que si fuera Moscú.

¿Escribiste a Saralegui? ¿Se arregla nuestra entrada en Uruguay?
Cuando des a Losada, o a Guillermo, el libro
Poesía, pídele que lo haga pronto. Necesitamos que nuestra niña tenga de todo y sea la mejor cuidada del mundo. Cómprale, con esos pesos que andan por ahí, más trajecitos de colores para que este verano la miren los benteveos. A la Tusca también habrá que regalarle algo. Un nuevo collar, verde o amarillo.

Creo que estaré de vuelta para el 29, lo más tardar el 30. Estoy seguro. Ya escribiré, pondré telegramas y llamaré por teléfono. Ten cuidado con el frío, con el balcón y esa horrible chimenea que llena de hollín la cara de Aitanita.
Adiós, mi vida, mis niñas preciosas. Besos, besos y miles de abrazos

Rafael

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