Una tibia mañana de Rodas, el hambriento Bucéfalo se dirigió al artopoleion, a cuyas puertas se encontró con su viejo amigo Anaxágoras. Luego de saludarse, Anaxágoras le contó que desde que sufría de tránsito lento había optado por consumir syncomiste, por ser un pan elaborado con centeno. Le parecía una porquería, pero no tenía otra alternativa hasta que se inventara el yogur saborizado.
Para salir de tan agobiante tema, Bucéfalo decidió preguntar por un viejo conocido de ambos.
-¿Qué es de la vida de Epaminondas?
Anaxágoras fijó la vista en el Coloso, luego se quitó una piedra de la sandalia izquierda y, mirando a su amigo con expresión triste, dijo:
-Solo necesita perejil.
Esa tradicional expresión griega derivaba de la asociación del perejil con la muerte y la costumbre de depositar ramos de esa hierba alrededor de las tumbas. El historiador romano Plutarco, que vivió en el primer siglo de nuestra era, afirmó que los celtas lograron ahuyentar a un ejército griego enviando al frente centenares de asnos cargados de perejil. Sin embargo, las supersticiones no impedían a los griegos lucir coronas de perejil en las celebraciones. Entre las creencias populares que han acompañado a esta planta bianual rica en potasio está la de que solo puede ser cultivada por un hombre honesto o una mujer embarazada, así como que las vírgenes serían embarazadas al contacto con sus semillas, lo que también tiene origen en la mitología griega, esta vez asociada a la fecundidad.
En la Edad Media también se le atribuían al perejil propiedades afrodisíacas además de las digestivas. Estudios actuales confirman que su consumo en fresco promueve la generación de androsterona, una sustancia presente en el sudor y la orina de hombres y
mujeres, y la primera feromona identificada en mamíferos.
En algunas especies ese esteroide contribuye al celo de las hembras. El Petroselinum Crispum, tal su nombre científico, demora de dos a seis semanas en germinar a causa de la furanocumarina, un elemento presente en la cubierta de las semillas y con el cual la planta inhibe la germinación de malezas. En el medioevo se creía que tal demora obedecía a que las semillas viajaban al infierno y de regreso entre tres y nueve veces antes de poder germinar.
La cantidad de visitas a Mandinga dependía de la zona y, con ella, de las características del suelo. Para mejorar el índice de germinación es recomendable remojar las semillas durante al menos 24 horas antes de que sean sembradas. La siembra en nuestra latitud se puede realizar entre febrero y setiembre. Tiene raíces pivotantes profundas, lo que debe ser tenido en cuenta si se decide plantarlo en macetas.
No existen variedades propiamente dichas sino cinco tipos diferentes. El más común es el de Nápoles o napolitano, aunque recomendamos cultivar el crespo. Su sabor es más suave pero disfrutable y tiene un atractivo aspecto que embellece los jardines. Al igual que sus hermanos, repele a los insectos.
El perejil era recomendado por los médicos medievales para eliminar la amargura, tanto aquella de carácter orgánico como la espiritual. Es mencionado en el poema Scarborough Fair, de la Alta Edad Media inglesa, popularizado en Uruguay por la versión de Simon & Garfunkel. El estribillo dice: Parsley, sage, rosemary and thyme (perejil, salvia, romero y tomillo). En el poema el narrador expresa el intenso deseo de que su amada tenga la dulzura necesaria para superar la amargura que hay entre ambos. Las otras hierbas mencionadas representaban distintas virtudes. Pero debe tenerse mucho cuidado al repetir ese verso, pues algunos autores afirman que en verdad se trata de un poderoso y maléfico encantamiento.

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