viernes, 14 de enero de 2011

No solo de agua vive el arroz

Millones de campesinos filipinos comenzaron a introducir mejoras en sus cultivos de arroz gracias a un dispositivo simple y económico: el celular. El esfuerzo conjunto del Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz, el Ministerio de Agricultura de Filipinas y un operador de celulares de ese país, puso a disposición de los cultivadores de arroz una herramienta de toma de decisiones llamada “Administrador de Nutrientes”. Se trata de un programa de computadora que se activa con una llamada de celular y le presenta al interesado una serie de preguntas pre grabadas sobre su predio, a las que debe responder mediante las teclas del aparato. Menos de diez minutos más tarde el agricultor recibe un mensaje de texto precisando el tipo y las cantidades de fertilizante que se le recomienda aplicar, y cuándo es conveniente que lo haga. El servicio está disponible en inglés y tres idiomas locales. No es menor el hecho de que los usuarios pueden realizar llamadas y enviar mensajes de texto a precios altamente subsidiados.
A primera vista la innovación filipina puede no llamar la atención en países como Uruguay, donde la cobertura de la telefonía celular es de prácticamente el cien por ciento y donde la agricultura incorpora nuevas tecnologías rápidamente, alcanzando cada día mayores niveles de eficiencia y productividad. Por otro lado, el sistema filipino es altamente centralizado y las recomendaciones no pueden tener en cuenta todas las variables importantes. Sin embargo, debemos contextualizar los hechos.
Filipinas es un archipiélago asiático integrado por más de siete mil islas pródigas en montañas y paisajes selváticos, cuya superficie total es de 300 mil kilómetros cuadrados. Allí viven 90 millones de personas y el 40% de la población económicamente activa se dedica a la agricultura. El arroz, uno de los principales productos del país, es cultivado desde hace miles de años en predios familiares que no superan las 2 hectáreas de superficie. No obstante, a pesar de los conocimientos acumulados por una tradición tan extensa, la falta de actualización en materia tecnológica ha redundado en una baja productividad y otros problemas que afectan la rentabilidad del cultivo, además de las oscilaciones del precio internacional. Las opciones para los campesinos son incorporar insumos y tecnologías al cultivo del arroz o enfrentarse a la incertidumbre de un futuro sin ese medio de subsistencia. 
La iniciativa del “Administrador de Nutrientes” es un excelente ejemplo de utilización de tecnologías de bajo costo para producir un impacto en una zona de la economía, por pequeño que sea. Además, significa el primer paso en un proceso de tecnificación que aún debe involucrar a muchos más actores. Tampoco debemos menospreciar el efecto social. Grandes regiones rurales de Filipinas carecen de buenas vías de comunicación y ni siquiera tienen electricidad. Desplazarse de un pueblo a otro puede representar una larga caminata por senderos de montaña. El celular no solo es un medio para recibir asesoramiento de un centro internacional sino que también sirve para asegurarse de que alguien está esperando al final del camino. Después de todo el primer sentido de las tecnologías es generar la esperanza de que nuestro día será mejor.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada